El proceso de la Inteligencia Económica: definición de objetivos
Comenzamos una serie de post dedicados a tratar cada una de las partes del proceso de la Inteligencia Económica definido tal y como se muestra en la siguiente figura.

Proceso de Inteligencia Económica
Las empresas pueden tener muchas razones diferentes para abordar los procesos de la IE. Unas
querrán utilizar un sistema de IE en apoyo de sus objetivos estratégicos —modernización,
innovación, expansión—, otras pretenderán hacerlo a la vista de la ampliación hacia nuevos
mercados de exportación o el desarrollo de su gama de productos, para aumentar sus cuotas de
mercado. Otras, en fin, al sentirse amenazadas por una competencia en ascenso, cuando quieran
seguir más de cerca las actividades de sus competidores. Para adelantarse a los hechos se habrán
de tener muy en cuenta los riesgos potenciales y los cambios que se produzcan en el entorno de
operaciones de la empresa. Por ejemplo, cambios en las políticas nacionales o europeas que
puedan tener un impacto significativo en el negocio van a requerir una acción defensiva en el
momento más temprano posible.
Las necesidades tal como se consideran en el marco de la IE varían según cual sea la naturaleza
de la organización: sector, tamaño, carácter público o privado. Por ello hace falta mirar allá
donde existe una auténtica necesidad de información: la definición de prioridades ayudará a
conformar la siguiente fase del proceso, o sea, la recogida de información.
Las necesidades y las prioridades de la información cambiarán con el tiempo, al producirse
continuas demandas de los empleados de la empresa. Los requerimientos de los directivos y del
resto del personal son los que aseguran que el sistema de IE continúe atendiendo las
necesidades cambiantes de la empresa.
El personal implicado a diario en transacciones con clientes y proveedores puede tener buenas
ideas acerca de las ventajas de la información para la organización, mientras que los que trabajan
en producción pueden también ser capaces de identificar debilidades en los productos existentes,
en los servicios o en las técnicas de fabricación, de las cuales no es consciente la dirección.
Por ello, resulta imprescindible que se produzcan aportaciones de todos los departamentos de la
empresa al análisis de necesidades, lo que se puede conseguir con reuniones abiertas, debates,
circulares internas, Intranets, etc.
Las empresas pueden tener muchas razones diferentes para abordar los procesos de la IE. Unas querrán utilizar un sistema de IE en apoyo de sus objetivos estratégicos —modernización, innovación, expansión—, otras pretenderán hacerlo a la vista de la ampliación hacia nuevos mercados de exportación o el desarrollo de su gama de productos, para aumentar sus cuotas de mercado. Otras, en fin, al sentirse amenazadas por una competencia en ascenso, cuando quieran seguir más de cerca las actividades de sus competidores. Para adelantarse a los hechos se habrán de tener muy en cuenta los riesgos potenciales y los cambios que se produzcan en el entorno de operaciones de la empresa. Por ejemplo, cambios en las políticas nacionales o europeas que puedan tener un impacto significativo en el negocio van a requerir una acción defensiva en el momento más temprano posible.
Las necesidades tal como se consideran en el marco de la IE varían según cual sea la naturaleza de la organización: sector, tamaño, carácter público o privado. Por ello hace falta mirar allá donde existe una auténtica necesidad de información: la definición de prioridades ayudará a conformar la siguiente fase del proceso, o sea, la recogida de información.
Las necesidades y las prioridades de la información cambiarán con el tiempo, al producirse continuas demandas de los empleados de la empresa. Los requerimientos de los directivos y del resto del personal son los que aseguran que el sistema de IE continúe atendiendo las necesidades cambiantes de la empresa.
El personal implicado a diario en transacciones con clientes y proveedores puede tener buenas ideas acerca de las ventajas de la información para la organización, mientras que los que trabajan en producción pueden también ser capaces de identificar debilidades en los productos existentes, en los servicios o en las técnicas de fabricación, de las cuales no es consciente la dirección.
Por ello, resulta imprescindible que se produzcan aportaciones de todos los departamentos de la empresa al análisis de necesidades, lo que se puede conseguir con reuniones abiertas, debates, circulares internas, Intranets, etc.
El aspecto crítico lo constituye el mantener el plan posterior de recogida de información bien orientado y claramente definido, en sintonía con los puntos más importantes que definen la competitividad de la organización. No tiene ningún sentido recoger cantidades enormes de información sobre temas de carácter muy amplio, pero que finalmente no aportarán nada útil o requerirán mucho tiempo de cribado para encontrar algo de lo que se busca.