La empresa que aprende
En el estadio evolutivo de las empresas, aquellas que aprenden, y sobre todo las que aprenden a aprender son las que tiene mayores posibilidades de supervivencia.
El aprendizaje es el factor de competitividad esgrimido por los teóricos de la innovación, los teóricos del comportamiento organizacional y los teóricos de la empresa como suma de recursos.
Esta cuestión hoy, es más un factor de sostenibilidad que de competitividad.
Las empresas que aprenden se diferencian de las empresas que se adaptan, en que aprenden sobre el método de adaptación, y así lo cambian cuando es necesario. La adaptación está en su código genético. Así, para su aprendizaje organizativo utilizan todos los recursos del aprendizaje: experiencia, observación, conceptualización y experimentación.
El lenguaje de las empresas que aprenden es el de las competencias esenciales, el de las capacidades dinámicas, el lenguaje de la formación y la gestión de competencias individuales frente al lenguaje del posicionamiento de las que se adaptan, y el lenguaje de la eficiencia en las empresas jurásicas.
En estas empresas es el aprendizaje quien garantiza la adaptación.
La clave de la supervivencia es que en un mercado en continua evolución sólo tienen posibilidad de sobrevivir los primeros que se adaptan a los cambios.
Ya no vale sólo adaptarse sino hacerlo rápidamente antes de que vuelvan a cambiar los parámetros de nuestro entorno.
Hoy, muchas organizaciones tienen establecido un ciclo error-corrección, como ciclos de mejora continúa, pero, ¿Cuántas organizaciones son capaces de repensar, desde cero?.
Este es el reto y uno de los mayores problemas de las organizaciones que quieren ser innovadoras: desaprender lo aprendido. Pensar que las soluciones a errores pasados no servirán en el futuro.