Os mostramos en este post una interesante secuencia del proceso creativo-innovador tan importante en la empresa y, especialmente, en el mundo emprendedor.

Proceso creativo-innovador
Se articula en torno a ocho fases en las que hemos descrito cómo funcionan y sus aspectos más relevantes.
Fase 1: Cuestionamiento:
Constituye una etapa previa que se sostiene en base a una reflexión donde juegan la intuición y las emociones, recogiendo un problema o una visión del entorno que resulte de interés o genere preocupación o necesidad. Al ser una faceta de naturaleza intuitiva, implica un esfuerzo mental propio de un proceso preconsciente y, por lo tanto, previo a su incoación a un nivel consciente y a su cristalización en formas expresables.
Fase 2: Preparación:
Esta fase requiere centrarse en el problema que quizá no esté bien definido en la mente. Consiste en una actividad perceptiva del mismo y en la búsqueda y absorción de lo que constituye la materia prima del proceso, es decir, de información procedente del medio. Esta actividad se realiza por parte del sujeto creativo bajo una postura abierta a muchas posibilidades y modos de pensamiento, proporcionándole una serie de ideas que están constantemente interactuando en su cerebro y que, en un momento determinado, dará lugar a la fase de iluminación o inspiración.Esto implica que en dicha fase se combina la racionalidad con la intuición, puesto que la percepción constituye un fenómeno básicamente intuitivo a través del cual podemos llegar a tener conocimiento o información, mientras que la búsqueda deliberada física de datos para nutrir nuestro bagaje de elementos a estudiar y contrastar supone una acción racional, más o menos organizada y sistemática. En ocasiones, la solución esperada aparece durante este proceso de interactuación de las ideas captadas. Pero, en otras ocasiones, cuando la etapa de preparación empieza a resultar infructuosa, puede transcurrir un período de tiempo desde que abandonamos la preparación hasta que encontramos la solución buscada, dando lugar a las dos siguientes fases: incubación e iluminación.
Fase 3: Incubación
En esta etapa actúa el subconsciente asimilando la idea, sobre todo en momentos inactivos respecto al problema, incluso soñando. También es de naturaleza intuitiva y relaciona el inconsciente con el consciente. Esta fase necesita tiempo para operar y se requiere “pensar” en el problema aunque sea de forma indirecta. La fase de incubación aporta al proceso ciertos beneficios: de una parte, porque con el tiempo dejamos de hacer presunciones tácitas que puedan impedir lograr una solución correcta; de otra, porque proporciona la oportunidad de procesar nueva información que aporte indicios conducentes a una solución. Esta nueva información puede conseguirse adoptando un papel activoo pasivo, que supone evitar pensar en el problema dejando dormir las ideas.
Fase 4: Iluminación
Coincide con el momento en el cual aparece la solución y al que los psicólogos cognoscitivos se refieren como el momento eureka.Hasta ese instante hemos ido trabajando el problema de forma externa e interna simultáneamente y, de pronto, parece que lo vemos de manera más clara y encontramos la solución. A veces esta fase dura sólo unos minutos y, en muchas ocasiones, ocurre en momentos en los que los pensamientos no están dirigidos
Fase 5: Verificación o formulación lógica.
En este punto del proceso debe retomarse la racionalidad y la crítica, sin las cuales puede resultar difícil discriminar las ideas que, a pesar de ser originales o inusuales, no son de utilidad práctica y, por tanto, no resuelven la cuestión o problema planteado. Se comprueba entonces la validez de la solución, su realismo, utilidad, factibilidad, coste, tiempo empleado y su posible aceptación en el mercado. Para todo ello, resulta asimismo oportuno solicitar críticas de terceras personas que, menos sesgadas o menos implicadas en el proceso, pueden aportar objetividad y diferentes puntos de vista. Esta fase requiere un trabajo más rutinario, más duro y, tal vez, menos estimulante, pero fundamental para la eficacia de la creatividad.
Hasta aquí llega lo que estrictamente podríamos considerar como proceso de creación, pero la verdadera forma de verificar una idea creativa como solución útil es a través de la implantación real de la misma, conectando ahora con el proceso innovador, como defendíamos.
Fase 6: Ajuste o adaptación.
Tras la verificación y antes de la explotación o venta de la idea, incluimos una etapa que recogería el trabajo de refinamiento, de conversión de la idea viable en vendible. Este ajuste consiste en una adaptación de la idea a la situación concreta que se pretende abordar y supone que el esfuerzo creativo debe continuar y, por tanto, también la intuición. A pesar de ello, como ocurría en la fase anterior, es una etapa menos motivadora y más fatigosas, y es aquí donde muchos fracasan; en este sentido, es preciso estimular a las personas y mantener una presión constructiva, de modo que sientan la necesidad de aportar ideas
Es una fase también racional porque prevalece el criterio de viabilidad técnico-económica buscando la mejor adaptación a las necesidades del mercado, combinándose de nuevo de forma especialmente latente la faceta racional y la intuitiva o creativa.
Fases 7: Innovación
La idea debe de ser comunicada, aplicada, para demostrar que efectivamente resuelve el problema, satisface la necesidad o aporta algo nuevo. La innovación, como hemos visto, hace referencia a explorar con éxito la idea, por lo que el momento innovador propiamente dicho se produce cuando el emprendedor introduce por primera vez en el mercado la idea vendiendo un nuevo producto, prestando un nuevo servicio o aplicando un nuevo proceso; si bien, el éxito o fracaso de la innovación dependerá de numerosos factores derivados del propio proceso innovador, del interior de la organización, del mercado y del entorno, en general.
Fase 8: Difusión
Una vez la idea ha sido aplicada y comercializada por el innovador a través de un producto/servicio nuevo, se extenderá progresivamente desde los primeros consumidores adoptantes de la innovación hasta su adquisición y uso generalizado por la mayoría de los clientes potenciales; proceso que se producirá con mayor o menor agilidad en función de múltiples variables, entre ellas el grado en que la innovación satisface la necesidad creada o resuelve el problema.
Resumen
El conjunto de etapas comentadas funde creación e innovación en un mismo proceso, mostrando la inconsistencia que supondría no tener en cuenta la creatividad y el fenómeno de la misma para la innovación y el cambio permanente en la empresa.
Se resalta la importancia de no aislar ni relegar la creatividad a una etapa vanguardista de la innovación, pues eso equivaldría a provocar un aislamiento para favorecer la respetabilidad de esta última, sino que se han de reconocer ambos procesos como sumamente interdependientes dentro de la administración del cambio.



